martes, 22 de abril de 2008

El cura y los globos



Me desperté esta mañana con la siguiente noticia; un cura que intentaba batir un récord volando con globos de fiesta, desaparece en el mar del Brasil. "El religioso partió la mañana del domingo, de Paranaguá, en el sureño estado de Paraná, y pretendía hacer un vuelo de 20 horas sostenido por al menos 500 grandes globos de fiesta de colores inflados con helio."



¿Qué anima a un cura a hacer esto? ¿Llegar al cielo antes de tiempo? Pues parece que lo ha conseguido, pero de una manera un tanto distinta a la que pretendía. Ironías de la vida. Uno de mis poetas romanos favoritos, Marcial, ese gran escritor satírico autor de los "Epigramas" dijo que peor que la muerte era la manera de morir. Está claro que una muerte dolorosa puede ser peor que la idea misma de morir. Una muerte ridícula no se queda atrás.


Un amigo y mi más frecuente comentarista, Mirko, me dio a conocer la existencia de los Premios Darwin. Su objeto es poner de relieve los ejemplos más destacados del cumplimiento de la teoría de la evolución, desde un punto de vista negativo. Esto es, como la estupidez humana puede acabar con la especie en vez de mejorarla. Puro humor negro, como el caso del señor que se ahogó en una piscina jugando con sus amigos a ver quien aguantaba más la respiración.



Por último, darle las gracias a "Baakanit", que me ha inspirado indirectamente la idea para escribir este post. Y que nadie piense, por favor, que sea por ser acreedor de uno de estos premios.

12 comentarios:

Annabelle dijo...

Gracias por visitar, sabes a mi tambien me gustan las fabulas de esopo.

un beso

Aya dijo...

jjajaaja...la fe????

Thedarksunrise dijo...

Siempre he pensado que sólo hay una cosa peor que la muerte: una muerte absurda. Vete tú a saber por qué lo hizo, el ser humano es así de impredecible y más si tiene tanta fe. Besiss

Ego dijo...

Mi madre me contaba un cuento parecido hace unos cuantos lustros: un señor vendedor de globos que tiraba pal cielo de la misma manera que el citado cura. El cuento tenía un final feliz, y hasta sonaba gracioso.
Yo casi que prefiero tener una muerte absurda. Pero con tiempo para decir unos cuantos 'hasta siempre'.
Todos hemos sostenido globos. Todos moriremos. No nos mordamos la lengua.
Saludos

neurotransmisores dijo...

Hay formas ridículas de morir y formas ridículas de vivir.

Saludos.

Dita Ciccone dijo...

qué cosas más raras... Emilio, regálale unos "globitos" al obispo ese chulo que cometamos...
je !

Raúl Perelló dijo...

Creo que lo que le motiva es lograr sus quince minutos de fama, que diría Warhol. Ahora bien, la cuestión es si merece la pena pasar a la posteridad como el idiota que desapareció enganchado a un puñado de globos, emulando a Mary Poppins.

Hay una (gran) canción de Def Con Dos, titulada 'Pánico a una muerte ridícula' que dice algo como: "Nacer, crecer y reproducirse, para luego al morir ser motivo de chiste. Si ves la sombra de la guadaña arréglate un poco y pon buena cara".
Tal vez es lo único que nos queda, elegir nuestra muerte.

Saludos y felicidades por el blog.

Mirko dijo...

No hay nada peor que una muerte absurda. Se condena al resto a la eterna pregunta de "¿por qué?", a meditar sobre el destino, la lotería de la vida y al fin y al cabo de lo absurdo que es todo ésto...

La Maga dijo...

jajjajaja...en serio??? no puedo creer lo que posteaste.
creo que lo que motiva a este señor a agarrarse de unos globos para volar por los aires es algun deseo inconcluso de su infancia(sisisi,suena a psicoanalisis pero no!!)
que se yo...cada loco con su tema dicen no...??

besotes,gracias por dejar tu palabra en la busqueda de mi blog

Emilio dijo...

gracias por los comentarios, la verdad que el cura no está declarado oficialmente muerto. Todavía está "desaparecido"...

Miguel dijo...

Lo que hace el aburrimiento. ¿No tenía este señor otra forma más normalita de llamar la atención?

En fin, hay gente para todo.

Nos vemos

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Recuerdo el caso de unos gilipollas, creo que camboyanos, que encontraron una mina contracarro. No se les ocurrió otra cosa a los angelicos que llevársela a un bar y dejarla en el suelo junto a su mesa. Se pusieron a jugar a algo así como que el último que vaciara su vaso de cerveza tenía que darle un pisotón a la mina. Al ser contracarro necesitaba una gran presión para detonar y no pasaba nada. Siguieron con sus rondas y su juego de subnormales profundos, hasta que finalmente la mina, cansada de tanta idiotez, hizo PUUUUUUUMMM. Ea, todos a la mierda.

Ahora que lo pienso, es muy probable que conozca este caso precisamente por haber leído una lista de premiados con el Darwin.